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Dinamarca (Selección)
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En las frías noches de otoño en Copenhague, cuando el viento del Mar del Norte azota las gradas del Parken Stadium, el fútbol danés revela su verdadera esencia: una simbiosis perfecta entre el orden escandinavo y una insolencia creativa casi latina. Históricamente tratada como una fuerza periférica, Dinamarca ha construido una de las identidades más singulares del fútbol mundial. Se trata de una selección que rechaza el pragmatismo gris frecuentemente asociado al norte de Europa, prefiriendo el vértigo estético, la rebeldía táctica y una capacidad casi mística de agigantarse ante las mayores tragedias y adversidades. Desde la utopía revolucionaria de la "Dinamita Danesa" en los años 1980 hasta el milagro increíble de la Eurocopa de 1992, pasando por la conmoción global y el renacimiento táctico tras el colapso cardíaco de Christian Eriksen en 2021, la historia de la selección danesa (Dansk Boldspil-Union - DBU) no es solo sobre deporte; es un tratado sociológico sobre cómo una pequeña nación de poco menos de seis millones de habitantes aprendió a desafiar a los gigantes del planeta a través del colectivismo, la innovación estructural y una pasión inquebrantable.

1. Orígenes y Formación de la Identidad Nacional

Para comprender la singularidad del fútbol danés, es necesario retroceder a finales del siglo XIX, cuando la Dansk Boldspil-Union (DBU) fue fundada, en 1889. Dinamarca fue uno de los primeros países fuera de las Islas Británicas en abrazar el fútbol de forma apasionada y organizada. Sin embargo, esta introducción temprana trajo consigo un dogma que moldearía —y, en cierta medida, retrasaría— el desarrollo del deporte en el país durante casi un siglo: el amateurismo estricto.

Mientras el resto de la Europa continental se profesionalizaba rápidamente en las décadas de 1920 y 1930, Dinamarca se aferró a una visión romántica y aristocrática del deporte. El fútbol debía ser practicado puramente por placer y virtud cívica. Este posicionamiento político y social creó un abismo competitivo. La selección danesa era capaz de producir talentos individuales asombrosos, pero estos eran rápidamente forzados a elegir entre permanecer en el país como amateurs o emigrar a ligas profesionales extranjeras, lo que automáticamente los vetaba de la selección nacional, de acuerdo con las reglas rígidas de la DBU de la época.

El mayor símbolo de este anacronismo fue Harald Nielsen. Apodado "Gull-Harald" (Harald de Oro), el delantero brilló en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, donde Dinamarca conquistó una histórica medalla de plata practicando un fútbol ofensivo y cautivador. Sin embargo, al firmar un contrato profesional con el Bologna, de Italia, Nielsen fue sumariamente vetado de la selección nacional. La DBU prefería perder a sus mejores jugadores antes que ceder al "capitalismo deportivo". Esta terquedad ideológica hizo que Dinamarca pasara décadas como una fuerza irrelevante en Copas del Mundo y Eurocopas, incapaz de competir con selecciones totalmente profesionales.

La Revolución de 1978: El Fin del Romanticismo

El punto de inflexión crucial ocurrió en 1978. Presionada por la pérdida constante de talentos hacia el exterior y por la irrelevancia competitiva, la DBU finalmente abolió el amateurismo y permitió el profesionalismo en el fútbol doméstico. La decisión fue impulsada por el patrocinio histórico de la cervecería Carlsberg, que inyectó fondos significativos en la federación y en los clubes locales. A partir de ese momento, los jugadores daneses que actuaban en el extranjero pudieron ser convocados nuevamente.

Esta transición no fue solo financiera; fue cultural. El jugador danés, históricamente conocido por su técnica refinada, pero a veces displicente, necesitó incorporar la disciplina y la exigencia física del fútbol moderno. El surgimiento de Allan Simonsen, quien conquistó el Balón de Oro en 1977 actuando para el Borussia Mönchengladbach, sirvió como el faro de que el jugador danés podría sentarse en el trono del fútbol mundial si estuviera insertado en un contexto profesional de élite.

El Concepto de Roligan: La Antítesis del Hooliganismo

Paralelamente a la profesionalización dentro del campo, las gradas danesas desarrollaron una subcultura única en los años 1980: el movimiento Roligan. El término, una unión de la palabra danesa rolig (que significa tranquilo, pacífico) con el sufijo de hooligan, nació como una respuesta directa y deliberada a la violencia que azotaba al fútbol inglés y europeo en la época.

Los roligans se convirtieron en embajadores culturales de Dinamarca. Vestidos de rojo y blanco, con sombreros de vikingo modificados, rostros pintados y provistos de un sentido del humor autocrítico, transformaban los estadios en festivales de confraternización. Esta filosofía refleja directamente el concepto danés de hygge —la búsqueda de una atmósfera cálida, acogedora y comunitaria. Mientras otras naciones veían el fútbol como una extensión de la guerra por otros medios, Dinamarca lo transformó en una celebración colectiva de la vida, una postura que desarmaba a los adversarios y conquistaba la simpatía de los aficionados neutrales alrededor del globo.

2. Era de Oro, Grandes Campañas e Ídolos Eternos

La década de 1980 fue testigo del nacimiento del equipo que cambiaría para siempre la percepción global sobre el fútbol escandinavo. Bajo el mando del entrenador alemán Sepp Piontek, contratado en 1979, Dinamarca pasó por una metamorfosis táctica y psicológica. Piontek, conocido por su disciplina férrea alemana, logró extraer lo mejor de la rebeldía y del talento natural de los daneses. Organizó al equipo en un innovador sistema 3-5-2 que privilegiaba el apoyo constante de los laterales, la circulación rápida de balón y una transición ofensiva devastadora.

Este equipo quedó inmortalizado como la Danish Dynamite (Dinamita Danesa). El plantel era una constelación de talentos generacionales: el elegante líbero Morten Olsen, el incansable mediocampista Søren Lerby, el cerebral Frank Arnesen, el veloz extremo Jesper Olsen y, en la delantera, la dupla letal compuesta por el indomable Preben Elkjær y el joven prodigio Michael Laudrup.

La Campaña de 1986: Vértigo en México

La consagración internacional de la Dinamita Danesa ocurrió en la Copa del Mundo de 1986, en México. Sorteada en el temido "Grupo de la Muerte" junto a Alemania Occidental, Uruguay y Escocia, Dinamarca no solo sobrevivió, sino que asombró al mundo. La victoria por 1-0 sobre Escocia fue seguida por una exhibición de gala contra Uruguay: un aplastante 6-1, con un hat-trick de Preben Elkjær y una actuación antológica de Michael Laudrup, cuyo gol regateando a media defensa uruguaya permanece como una de las pinturas de la historia de los Mundiales.

Dinamarca cerró la fase de grupos derrotando a la poderosa Alemania Occidental por 2-0. El mundo estaba enamorado de aquel fútbol de ataque total, sin ataduras defensivas. Sin embargo, la inocencia táctica y el exceso de confianza cobraron su precio en los octavos de final contra España. Tras abrir el marcador, un retroceso desastroso de Jesper Olsen permitió el empate de Emilio Butragueño. El equipo se desmoronó emocionalmente y terminó goleado por 5-1. A pesar de la dolorosa eliminación, aquella selección de 1986 estableció un estándar estético de fútbol ofensivo que influiría a generaciones de entrenadores.

1992: El Milagro de Gotemburgo

Si la generación de 1986 fue la más brillante en no ganar, el destino reservó la mayor gloria del fútbol danés para un equipo montado bajo el signo del pragmatismo y la improvisación. La historia de la conquista de la Eurocopa de 1992, en Suecia, es una de las narrativas más folclóricas e increíbles del deporte mundial.

Dinamarca ni siquiera se había clasificado para el torneo en el campo de juego, terminando en segundo lugar en su grupo de clasificación, detrás de Yugoslavia. Sin embargo, con el estallido de la Guerra de los Balcanes y las subsiguientes sanciones de la ONU, Yugoslavia fue vetada de la competición a solo diez días del puntapié inicial. Los jugadores daneses, que ya estaban de vacaciones o planeando sus viajes de verano, fueron convocados a las prisas por el cuestionado entrenador Richard Møller Nielsen.

Møller Nielsen había asumido el cargo bajo fuerte desconfianza. Había abandonado el estilo ofensivo de Piontek en favor de un sistema defensivo extremadamente rígido y pragmático, lo que llevó al alejamiento voluntario de la mayor estrella del país, Michael Laudrup, quien se negaba a jugar bajo esa filosofía defensiva. Sin embargo, su hermano menor, Brian Laudrup, aceptó el desafío y se convirtió en la referencia técnica del equipo en suelo sueco.

Sin ninguna presión o preparación adecuada, Dinamarca inició el torneo de forma discreta, empatando con Inglaterra (0-0) y perdiendo ante la anfitriona Suecia (1-0). La clasificación para las semifinales llegó con una victoria sorprendente por 2-1 sobre la Francia de Jean-Pierre Papin y Eric Cantona. En la semifinal, el adversario era la actual campeona europea, la Holanda de Marco van Basten, Ruud Gullit y Dennis Bergkamp. Tras un empate electrizante por 2-2 en el tiempo reglamentario, el portero Peter Schmeichel se agigantó al atajar el penalti lanzado por Van Basten, asegurando el pase a la final histórica.

El 26 de junio de 1992, en Gotemburgo, Dinamarca enfrentó a la recién unificada Alemania en la gran final. Lo que se vio fue una exhibición de resiliencia heroica. John "Faxe" Jensen abrió el marcador con un disparo violento desde fuera del área en el primer tiempo. Schmeichel realizó atajadas milagrosas que desafiaban las leyes de la física para contener la presión alemana. En el segundo tiempo, Kim Vilfort, quien viajaba constantemente durante el torneo para visitar a su hija de siete años que luchaba contra la leucemia (y que lamentablemente fallecería poco después), marcó el gol del título en un disparo cruzado que golpeó el poste antes de entrar. Dinamarca ganaba la Eurocopa por 2-0, en una de las mayores sorpresas e historias de superación de la historia del deporte.

Ídolos Eternos: De Schmeichel a Laudrup

La era de oro estableció un panteón de leyendas que continúan proyectando su sombra sobre el fútbol danés:

  • Michael Laudrup: Considerado por muchos el mejor jugador escandinavo de todos los tiempos. Un mediocampista de elegancia aristocrática, cuya visión de juego y pases milimétricos (los famosos "no-look passes") encantaron al mundo en el Barcelona de Johan Cruyff y en el Real Madrid. Su ausencia en 1992 continúa siendo una de las grandes paradojas de su carrera.
  • Peter Schmeichel: "El Gran Danés". Un portero que redefinió la posición con su presencia física intimidante, su técnica de "estrella de balonmano" para cerrar el ángulo de los delanteros y su liderazgo vocal inquebrantable. Fue la roca sobre la cual se construyó el éxito del Manchester United en los años 1990 y el título danés de 1992.
  • Brian Laudrup: Dotado de un cambio de ritmo y habilidad de regate desconcertantes, Brian fue el motor creativo de la conquista de 1992 y brilló intensamente en la Copa del Mundo de 1998, donde Dinamarca cayó de pie ante Brasil en los cuartos de final en un partido épico de 3-2.
  • Allan Simonsen: El pionero que demostró que el jugador danés podía competir al más alto nivel europeo, siendo elegido el mejor jugador del continente en 1977.

3. Rivalidades, Crisis y Bastidores del Poder

La trayectoria de la selección danesa no está exenta de conflictos intensos, rivalidades geopolíticas y crisis institucionales que pusieron a prueba los límites de la federación y la pasión de los aficionados. La principal rivalidad de Dinamarca es, sin duda, con la vecina Suecia —un clásico conocido como el "Derby Escandinavo". Esta rivalidad trasciende el fútbol, sumergiéndose en siglos de guerras territoriales por el control del Mar Báltico y en una constante disputa cultural sobre qué nación representa el verdadero modelo de bienestar social y progreso nórdico.

El Escándalo de 2007: El Ataque en el Parken

El capítulo más dramático y controvertido de esta rivalidad ocurrió el 2 de junio de 2007, en el Parken Stadium, en Copenhague, durante las eliminatorias para la Euro 2008. En un partido frenético, Suecia abrió una ventaja de 3-0, pero Dinamarca buscó una reacción heroica, empatando el partido 3-3.

A los 89 minutos, el árbitro alemán Herbert Fandel marcó un penalti a favor de Suecia y expulsó al defensor danés Christian Poulsen por propinar un puñetazo en el estómago del delantero sueco Markus Rosenberg dentro del área. Antes de que el lanzamiento pudiera efectuarse, un aficionado danés embriagado invadió el campo y corrió hacia el árbitro, intentando agredirlo físicamente en el cuello. Fue contenido por el lateral danés Michael Gravgaard, pero el daño estaba hecho.

El árbitro Fandel terminó inmediatamente el partido por falta de seguridad. La UEFA castigó severamente a Dinamarca, declarando a Suecia ganadora por W.O. (3-0), aplicando una multa pesada y obligando a Dinamarca a jugar sus siguientes partidos a al menos 140 kilómetros de Copenhague. El incidente conmocionó a la sociedad danesa, orgullosa de su cultura de paz y civilidad en los estadios, y marcó profundamente las relaciones deportivas entre ambos países.

La Alianza Silenciosa de 2004

Por otro lado, la relación entre daneses y suecos también ha sido objeto de sospechas internacionales de colusión. En la Eurocopa de 2004, en Portugal, ambas selecciones se enfrentaron en la última jornada de la fase de grupos. Un empate 2-2 clasificaría a ambos equipos para los cuartos de final, eliminando a la poderosa Italia, independientemente del resultado de los italianos contra Bulgaria.

La prensa italiana expresó inmensa preocupación por un posible acuerdo tácito —el famoso "biscotto". En el campo, el juego fue extremadamente disputado, pero el marcador final fue, de hecho, 2-2, con el gol del empate sueco llegando a los 89 minutos a través de Mattias Jonson. Aunque ambas federaciones negaron vehementemente cualquier manipulación, el resultado alimentó teorías de la conspiración y solidificó la percepción de que, a pesar de las rivalidades internas, los países nórdicos se protegen mutuamente cuando es necesario.

Crisis Administrativas y la Huelga de los Jugadores de 2018

En los bastidores, la DBU frecuentemente entró en ruta de colisión con los propios atletas debido a disputas comerciales y de derechos de imagen. El apogeo de esta tensión ocurrió en septiembre de 2018, creando una de las situaciones más bizarras de la historia del fútbol internacional moderno.

La federación y el sindicato de jugadores (Spillerforeningen) no lograron llegar a un acuerdo sobre un nuevo contrato colectivo. El punto central de la disputa era la utilización comercial de los derechos de imagen individuales de los jugadores en campañas de patrocinadores de la selección que competían directamente con los patrocinadores personales de los atletas (como la disputa de marcas deportivas y bancos).

Como forma de protesta, las principales estrellas del país, incluyendo a Christian Eriksen, Kasper Schmeichel y Simon Kjær, se negaron a firmar el contrato temporal y se declararon en huelga. Ante la amenaza de exclusión de competiciones oficiales de la UEFA en caso de no presentarse al amistoso contra Eslovaquia y al partido de la Nations League contra Gales, la DBU tomó una medida desesperada: convocó a una selección de emergencia compuesta enteramente por jugadores de la tercera y cuarta divisiones nacionales y atletas de la selección danesa de fútbol sala.

Entrenado interinamente por el ex-mediocampista John Jensen (héroe de 1992), este equipo de amateurs —que incluía estudiantes, fontaneros y vendedores de seguros— entró al campo en Trnava contra Eslovaquia, que contaba con estrellas como Marek Hamšík. A pesar del abismo técnico, los amateurs daneses lucharon valientemente y perdieron por un digno 3-0, evitando una humillación histórica y sanciones severas de la UEFA. El conflicto se resolvió temporalmente días después, permitiendo el regreso de las estrellas principales para el partido contra Gales, pero la crisis expuso las fracturas profundas y la codicia corporativa que rodeaban la gestión del fútbol en el país.

4. El Momento Actual: Táctica, Generación y Desafíos

El fútbol danés contemporáneo está profundamente moldeado por el trauma y la catarsis vividos el 12 de junio de 2021. Durante el partido de estreno de Dinamarca en la Euro 2020 contra Finlandia, en el Parken Stadium, el crack y número 10 Christian Eriksen sufrió un paro cardíaco en el campo. Las escenas dramáticas de los jugadores daneses formando un escudo humano alrededor de su compañero mientras recibía masaje cardíaco conmovieron al planeta.

La supervivencia de Eriksen y su posterior retorno triunfal a los campos con un desfibrilador interno implantado (AICD) se convirtieron en una de las historias más inspiradoras del deporte mundial. Bajo el mando técnico de Kasper Hjulmand, la selección danesa transformó aquel dolor en una energía competitiva avasalladora. Practicando un fútbol ofensivo, flexible y emocionalmente cargado, Dinamarca alcanzó las semifinales de aquella Eurocopa, cayendo solo ante Inglaterra en la prórroga, en Wembley, bajo circunstancias de arbitraje altamente controvertidas.

El Modelo Táctico de Kasper Hjulmand

Kasper Hjulmand estructuró a Dinamarca como uno de los equipos tácticamente más fluidos de Europa. El entrenador rechaza sistemas rígidos, prefiriendo un enfoque basado en principios de juego que se adaptan según el adversario y los momentos del partido.

Dinamarca transita cómodamente entre una línea defensiva de tres centrales (generalmente estructurada en un 3-4-2-1 o 3-5-2) y una línea de cuatro defensores (4-3-3). Esta flexibilidad está anclada por jugadores de alta inteligencia táctica:

  • La salida de tres hombres: Andreas Christensen (Barcelona) y Joachim Andersen (Crystal Palace) ofrecen una salida de balón refinada. Christensen, en particular, posee la capacidad de adelantarse hacia el mediocampo, actuando como un volante de contención cuando el equipo tiene la posesión, emulando el papel clásico del líbero moderno.
  • La amplitud de los laterales: Jugadores como Joakim Mæhle (Wolfsburg) y Alexander Bah (Benfica) son fundamentales. En el sistema de Hjulmand, los laterales juegan extremadamente proyectados en el ataque, casi como extremos, ensanchando las defensas adversarias y permitiendo que los mediocampistas creativos se infiltren en los canales internos.
  • El doble pivote y la creación: Pierre-Emile Højbjerg ofrece la combatividad física y la disciplina posicional, mientras Christian Eriksen actúa como el metrónomo del equipo. Incluso con el paso de los años, la visión de juego y la capacidad de Eriksen de dictar el ritmo desde posiciones retrasadas continúan siendo la espina dorsal creativa de Dinamarca.

La Transición Generacional y los Nuevos Protagonistas

Tras el ciclo de la Copa del Mundo de 2022 en Catar —que se reveló una inmensa decepción, con la eliminación precoz en la fase de grupos en medio de protestas políticas contra la situación de los derechos humanos en el país sede—, Dinamarca inició un proceso necesario de renovación bajo el mando de transición para el técnico Brian Riemer, contratado a finales de 2024 para liderar el ciclo hasta la Copa del Mundo de 2026.

El gran símbolo de esta nueva era es el delantero Rasmus Højlund (Manchester United). Joven, fuerte físicamente y dotado de una velocidad impresionante para su estatura, Højlund representa el prototipo del centrodelantero moderno. Ofrece a Dinamarca la profundidad vertical que el equipo a menudo careció en torneos anteriores, cuando dependía excesivamente de ataques posicionales lentos.

Sin embargo, el equipo enfrenta el desafío de reemplazar liderazgos históricos que están en declive físico o que se han retirado de la selección, como el legendario capitán Simon Kjær y el dinámico mediocampista Thomas Delaney. La transición de liderazgo hacia jugadores como Højbjerg y Christensen es vital para mantener la resiliencia mental característica del grupo.

5. Formación de Talentos, Estructura y Futuro

¿Cómo un país con una población menor que la de muchas metrópolis globales logra producir consistentemente jugadores de clase mundial y mantenerse competitiva en la cima del fútbol europeo? La respuesta reside en una revolución silenciosa en la formación de talentos iniciada por la DBU a principios de los años 2000, estructurada en torno al concepto de desarrollo integral del joven y de asociaciones estratégicas innovadoras.

La Filosofía "Rød Tråd" (El Hilo Rojo)

La DBU implementó un currículo nacional unificado conocido como "Rød Tråd" (El Hilo Rojo). Esta filosofía dicta que todos los clubes de formación en el país deben seguir directrices metodológicas similares, enfocadas en la excelencia técnica, en la toma de decisiones inteligente y en el bienestar psicológico del atleta.

A diferencia de sistemas altamente competitivos e implacables como los de otros países, el modelo danés prioriza el desarrollo tardío. No hay tablas de clasificación oficiales o presión por resultados en torneos de divisiones inferiores antes de los 12 años. El enfoque es mantener al mayor número posible de niños practicando el deporte en un ambiente divertido y de bajo estrés, evitando el burnout precoz y permitiendo que talentos físicos tardíos no sean descartados por el sistema.

El Estudio de Caso del FC Nordsjælland y la Right to Dream

A nivel de clubes, Dinamarca se convirtió en uno de los laboratorios de desarrollo más innovadores del planeta. El ejemplo más emblemático de esta vanguardia es el FC Nordsjælland (FCN), con sede en Farum.

En 2015, el FCN fue adquirido por la organización Right to Dream, fundada por el ojeador británico Tom Vernon. Right to Dream opera una academia de fútbol de élite totalmente gratuita en Ghana. Bajo esta asociación única, los mejores talentos formados en la academia ghanesa son transferidos al FC Nordsjælland cuando cumplen 18 años, integrándose a un plantel compuesto mayoritariamente por jóvenes promesas danesas formadas localmente.

Este modelo revolucionó al club, que juega un fútbol ultraofensivo y de altísima intensidad, enfocado en la juventud. El Nordsjælland se convirtió en un escaparate de exportación masiva para las cinco grandes ligas europeas, revelando jugadores como Mohammed Kudus (West Ham), Kamaldeen Sulemana (Southampton) y Andreas Schjelderup (Benfica). Más que eso, el modelo promueve un intercambio cultural y social riquísimo entre jóvenes africanos y escandinavos, redefiniendo el concepto de responsabilidad social en el fútbol.

El Modelo Basado en Datos del FC Midtjylland

Otro pilar de la innovación danesa es el FC Midtjylland. El club fue uno de los pioneros globales en la aplicación de análisis de datos avanzada (Saber-métricas aplicada al fútbol) para el reclutamiento de jugadores y la optimización del rendimiento, bajo la influencia de su propietario Matthew Benham (quien también revolucionó al Brentford en Inglaterra).

El Midtjylland se especializó, por ejemplo, en el entrenamiento científico de jugadas de balón parado, contratando especialistas dedicados y utilizando métricas detalladas para maximizar cada córner y lanzamiento de falta. Este enfoque en la eficiencia extrema y en la búsqueda de talentos subvalorados en mercados periféricos permitió al club desafiar la hegemonía histórica del FC Copenhague y del Brøndby IF, además de alcanzar apariciones regulares en la fase de grupos de la Champions League.

Las Promesas para el Futuro

Gracias a esta infraestructura robusta, Dinamarca continúa produciendo talentos que prometen mantener a la selección competitiva en la próxima década:

  • Patrick Dorgu (Lecce): Un lateral izquierdo de inmensa potencia física, velocidad y capacidad técnica. Dorgu es disputado por gigantes europeos y representa la evolución del corredor lateral danés.
  • Albert Grønbæk (Rennes): Mediocampista dinámico, creativo y con excelente olfato de gol, señalado como uno de los potenciales herederos del papel de enlace en el mediocampo nacional.
  • Maurits Kjærgaard (RB Salzburg): Formado en la escuela Red Bull, Kjærgaard combina una estatura física imponente con una visión de juego aguda, siendo el prototipo del mediocampista moderno "box-to-box".

En resumen, Dinamarca entra en la segunda mitad de la década de 2024 consolidada no solo como un ejemplo de éxito deportivo, sino como un modelo de sostenibilidad, innovación táctica y resiliencia humana. Ya sea a través del brillo táctico de sus nuevas generaciones, de la innovación científica de sus clubes o de la pasión inquebrantable de sus roligans, el fútbol danés continúa demostrando que el tamaño de una nación no limita la grandeza de sus sueños futbolísticos.

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