PRIMERA PARTE
La primera parte de la obra se denomina IEMANJÁ, Señora de los Mares y de los Saveiros, y consta de doce capítulos:
Primer capítulo
Tormenta
Jorge Amado destaca la llegada de la noche con tormenta, cargada de nubes, lavando el muelle, apelmazando la arena, balanceando los barcos atracados y maltratando, sin piedad, a los negros de la estiba. Todos abandonaron el muelle. El negro Rufino, ante la copa de cachaça, sabía que, con la tormenta, Esmeralda no vendría a su encuentro. Mestre Manuel decidió no salir con su saveiro, prefirió quedarse amando a Maria Clara. Lívia se quedó, afligida, al borde del muelle, bajo la lluvia y el viento, esperando a Guma que venía en el "Valiente", desafiando la furia de los vientos. Un saveiro se volcó en el mar y dos hombres (Raimundo y Jacques) cayeron al agua y murieron.
Segundo capítulo
Cancionero del Muelle
Cesada la tormenta, Lívia continúa esperando a Guma y oye los gemidos de Maria Clara dentro del saveiro con mestre Manuel. Pronto ella también estaría en los brazos de Guma, pues hace ocho días que no lo veía. Rufino cuenta a Lívia que Raimundo y Jacques murieron ahogados, habiendo sido sus cuerpos encontrados por Guma. Todos pasan a compartir el sufrimiento de Judith, mujer de Jacques, una mulata que se quedó con un hijo en el vientre. Maria Clara aún solloza de amor. Judith no tendrá amor esta noche ni nunca más, pues su hombre murió en el mar. Desde el fuerte abandonado, viene la música cantada por el viejo soldado Jeremías, voz potente de negro:
"La noche es para el amor...
"Ven a amar en las aguas, que la luna brilla...
"Es dulce morir en el mar...
Tercer capítulo
Tierras del sin fin
Ahora, el viejo soldado Jeremías entona una canción que dice "desgracia es la mujer que se casa con un hombre de mar, su destino será infeliz". El viejo Francisco conoce esta canción, pues estuvo cuarenta años en un saveiro, y era amigo de todos de esa región.



