
Hace tiempo que nuestra política es conocida mundialmente por la corrupción, y lo que sale a la luz es la corrupción en el poder judicial. No es que haya aumentado el número de corruptos, o que el mundo haya empeorado de repente; es que la cobertura de la prensa ha mejorado mucho.
La distinción entre el bien y el mal proviene de la convivencia familiar, la índole y la ética son principios aprendidos, no dones mortales. El poder se ha ido transmitiendo de descendientes familiares en un círculo vicioso, donde nadie conoce la honra y el respeto. En abril de 2007, la Policía Federal arrestó a magistrados y a la cúpula del juego ilegal en Río, mañana en otras instancias y en otro lugar. El crimen organizado es tradicional y supera la modernidad, sin importar la cantidad robada, nunca es suficiente y nunca acabará.
A nosotros, pobres mortales, solo nos queda asumir nuestra insignificancia económica y escuchar a la asociación de Magistrados de Brasil defenderse con la frase: "se llevarán a cabo investigaciones rigurosas de los hechos".
¡Felicidades a la Dirección de Inteligencia de la Policía Federal de Brasilia y a los muchos fiscales que se arriesgan a exponer sus ganancias contra el antiguo mal brasileño!
(Carolina Damasceno)
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Referencia bibliográfica de este texto:
DAMASCENO, Carolina. Corrupción en el Poder Judicial. Disponible en <http://silviolobo.com.br/phplobo/index.php?option=com_content&task=view&id=45&Itemid=2> Acceso: (DD/MM/AAAA).



